domingo, 22 de julio de 2018

Una salá que antes fuera Escorpión


Se acercan vertiginosamente las fiestas populares de Bayamo y Manzanillo, ya rompieron las de Santiago de Cuba y en varias provincias del país antillano  ocurrieron o lo harán en los próximos meses.
Pero hay un hecho que apuntala esas festividades desde su preludio y es un móvil amarillo, que desde los años 60 (Hoy cumple un nuevo aniversario de su primera salida) identifica el anticipo o la ocurrencia del holgorio y es lo que todos llamamos el carrito de La Salá, profusamente dimensionado por estos días en las redes sociales y a cuya convocatoria, al menos los orientales, siguen arrollando en improvisadas congas por dondequiera que pasa, incluso por barrios rurales y terraplenes.

Según modestas investigaciones de este bloguero el autor de la melodía identificativa de la fiesta del carnaval es obra del reconocido cantante vallenato Diomedes Díaz y se titula El Escorpión, también ha sido cultor, con variaciones en la letra, el  músico Carlos Ariza, líder de  Ariza y su Combo tiene ligeras variaciones con respecto a la  primigenia y el estribillo lo sustituyen por notas melódicas.
La  original de Díaz dice más o menos así
El Escorpión
Yo vengo de la montaña
ajá como no
a gozar a la ciudad
ajá si señor
con mi negra en la cabaña
ajá como no
y el burro en el corral
ajá si señor
Me encontré con Domitila
aja como no
en el centro del salón
aja si señor
y enganchamos enseguida
aja como no
a bailar este cumbión
aja si señor.
Pero la letra más sabrosa es la criolla, que sustituye el estribillo Ajá como no, por Salá sala salá…
Es curioso que también la gente ideó sus propias versiones, una de ellas rezaba así.
“Salá salá… Que tu marido está en Las Mangas… (centro correccional cercano a Bayamo) Salá salá…  un vecino muy receloso y aprensivo que había pasado una larga temporada en aquel  reclusorio decía: ¿Ves, eso es conmigo? Y le peleaba mucho a su mujer, aunque ella,  llena de paciencia no le hacía mucho caso.
Hay otro caso: hubo una profesora muy fina, también de canillas, que según sus estudiantes no podía caer en la vulgaridad de aquel apócope y cantaba al paso del Carrito y la conga: “Salada, salada, descendí  de la colina, salada, salada, con en el asno en el establo, claro que aquello no pegaba ni con cola ni  con Colina, y mucho menos otra conguita carnavalesca que la susodicha solía parodiar, esta es la original callejera: “dale una patá a la lata, mulata”, pero ella señoril, atropellando las sílabas cantaba: “Propínale un puntapié al recipiente de hojalata, mestiza…”
¿Creen que exagero? Pues no es así… pregunten en Bayamo…
De paso no he podido hallar el sitio El Escorpión a que alude Diomedes Días y que la nombre a u creación lo que más se parece es el nombre de un estadio de fútbol y un acuario.

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