domingo, 20 de enero de 2019

Responsable de un topónimo


Corría el mes de enero de 1968, junto a una brigada de camaradas del Centro unificado 21 de Octubre (secundaria y preuniversitario) cargábamos abono desde el Batey La Seis, hacia los tres o cuatro  lotes  del sitio   conocido  como El Sombrero donde crecían platanales inmensos.
Al llegar a la primera curva que  se acomodaba al cauce del Río Cauto, como viajaba en la parte frontal de la carreta, enhorquetado en uno de los soportes con las piernas hacia afuera, mi asiento no era muy seguro.

domingo, 13 de enero de 2019

Truco


Nada tiene que ver esta entrada con maraña o timo, sino más bien con una condición mental que hacía  de este niño y, sucesivamente joven y adulto, un ser negativo sin él mismo tener conciencia de ello.
Era la oveja negra de la familia, pues padres y abuelos eran maravillosos como ciudadanos, trabajadores y vecinos; él en cambio heredó cualidades genéticas de remotos ancestros causadas por un  entierro ritual hecho por brujos haitianos en los cimientos de la casa familiar, según afirmaban muchas comadres.
Se llama Armando, pero un sufijo un tanto despectivo convirtieron este nombre  en  Armanduco y a alguien se le ocurrió que ca-be-ze-truco era la rima perfecta;  al final quedó la última partícula, también le decíamos el Cao por esa condición especial de  esas aves de cotorrear  sin sentido y que el muchacho convirtió en cualidad.
Pero en el fondo –y no del mar- es un  alma noble, si ve a alguien en apuros corre a socorrerlo aun  cuando el método para hacerlo no sea de los más ortodoxos.
En sus años mozos fue un admirador  a todo trapo del actor, director y cantante argentino Hugo del Carril, decía Truco que con esas “muelas” no había hembra que se resistiera y pretendió emplearlas él mismo sin éxito, claro,  teniendo en cuenta que el rioplatense  fue muy famoso desde  1937  e hizo una larga carrera y ya aquellas fórmulas para enamorar no eran eficaces  en la década de los años 70 del pasado siglo XX.
Es un mulato alto de andar un poco trabajoso, con unos ojos que recuerdan los de los camellos y  cree tener la fórmula de  progresar sin apenas esfuerzo, se las da de bravucón, pero no ha dudado en rogar de rodillas  ante un peligro que creyó extremo.
Fue un trabajador eficiente, pero un tanto descuidado, en una visita de control nacional a su centro de trabajo, a él no le tocó ser observado e interceptó a los visitantes en un pasillo.
- ¿No me van a inspeccionar?
-Bueno…
-Miren tengo esto muy bien  ordenado.
(Revisión exhaustiva)
-¡Calificación mal!
-Valoren esto otro.
-¡Calificación mal!
-¡No, pero esto si no lo tiene nadie así!
-¡Calificación mal!
De más está decir que aquel centro de trabajo obtuvo calificación deficiente y ello fue directo a la evaluación anual de el Cao.
Una de sus últimas ocupaciones fue la de espiritista, según él con muy buenos aciertos, pero eso también se le hizo sal y agua: lo que hace con las manos lo desbarata con los pies, esa es a grandes rasgos la personalidad de Armanduco.


domingo, 6 de enero de 2019

Glotones


Foto Tomada de Internet
Todo pueblo o región  tiene su comilón tradicional, famosos son algunos tragaldabas como aquel que se zampó un cerdo entero y al borde de una apoplejía pidió la cabeza, única porción restante, ¡para morir feliz!
Esas acaso son solo exageraciones o fruto de la imaginación de algún escritor, pero otra son personas reales, de carne y hueso, con las que a diario interactuamos  y en las que apenas reparamos.
Yo pensaba en Fello, mi viejo camarada, émulo de Gargantúa y Pantagruel, pues el hombre casi nunca se llenaba y cuando le brindaban algo, con la posibilidad de escoger entre dos opciones invariablemente repetía: ¡Quiero las dos!

lunes, 31 de diciembre de 2018

¿Se perderá esa tradición?


La práctica de despedir un año y recibir el entrante cada 31 de diciembre con una cena basada en carne de cerdo recién hecha en un horno “ profesional” parece tocar a su fin en Bayamo, al menos.
Y que conste considero que los horneros también tienen derecho de celebrar en familia esa reunión que  permite pasar balance a lo acontecido en los últimos 365 días, planificar los 12 meses siguientes, reencontrarnos con familiares y amigos que ya solo vemos en ocasiones como esa y todo lo que trae aparejado la data, pero… el negocio debe ser el negocio y si de ello hablamos posiblemente esta sea la ocasión de mayor ganancia para quienes se dedican a la actividad.

domingo, 23 de diciembre de 2018

Carbones, troncos, brasas


Aunque  las primeras son resultado de las segundas o de cualquier madero o tabla que se incinere, para mí ambas guardan una relación muy estrecha con mi infancia, adolescencia y ¿por qué no con la vejez o adultez mayor a la ahora llamamos eufemísticamente tercera edad con esa manía nuestra de no llamar las cosas por su nombre?
Lo primero que recuerdo son esas comidas que mi madre preparaba como nadie y las numerosas cazuelas de congrí  y   arroz con pollo  a las que además de la lumbre del fondo, acostumbraba coronar con brasas para que se cocinaran integralmente como si lo hiciera en un horno, con un papel de estraza  (para envolver) entre los cuerpos de la olla y la tapa, el cual se llenaba de gotas de vapor y conferían una sabor inigualable al cereal.