domingo, 8 de julio de 2018

Triptico sobre un sitio nombrado golosina


Los comunitarios del  barrio intramontano  El Bombón no necesitan carta de presentación pues sus propias acciones hablan de modo elocuente de quiénes son,  por qué luchan y hacia donde quieren llegar.
Allí en la porción guisera de la Sierra Maestra los distintos grupos poblacionales muestran su júbilo por haber obtenido la sede del acto municipal de la creación del Plan Turquino pero no es vanagloria.
La designación de tan apetitoso nombre responde a un coherente sistema de trabajo  y a una cohesión envidiable entre los dirigentes de ese territorio constituido por 46 kilómetros cuadrados y el resto de los pobladores quienes responden a una cuando se les  convoca.

domingo, 1 de julio de 2018

Verano en la altitud

Muchos solo conciben las montañas como espacios fríos o lluviosos, de tupida vegetación y picachos que quisieran rozar las nubes, aun cuando esa realidad es la acostumbrada, hay otra cara en esa moneda.
Colinas y  lomas también permiten disfrutar de diversas formas y en la estación estival ofrecen multiplicidad de bondades para lugareños y visitantes.
Lo  mismo puede ser en  suaves ondulaciones que en cumbres y gargantas; al remojar  los pies junto a un arroyo o al zambullirse en  ríos que bajan con aguas frescas, e incluso frías, desde su punto de nacimiento, lo cual permite escapar de los ardores de julio y agosto.

sábado, 16 de junio de 2018

Frenar la trasmisión


Desde mis años mozos (cuando fui profesor novel), tropecé con una práctica que me puso a pensar, pues era un fraude encubierto e ingenioso - eso es preciso reconocerlo - pero también  era necesario combatirlo.
Era la década final de los años 60 y las primeras de los 70 del pasado siglo, una época en que al registrar los errores ortográficos comenzaron a descontarse con mucho más rigor en todas las asignaturas.  
Muchos estudiantes, en lugar de aplicarse al estudio,  quisieron pasar gato por liebre y mantener sus calificaciones: vocablos con dificultades ortográficas, digamos B o V los escribían con cualquiera de ellas y después pasaban por arriba con la otra, al  revisar los exámenes, y señalar el yerro, alegaban haber escrito lo correcto.
Para cortar de cuajo con la “habilidad”, los docentes comenzamos a restar como errores donde había la duplicidad, ya que si no estaban seguros, era falta. Eso, junto con las medidas de darnos de lleno y entregar a los chicos al estudio de las reglas ortográficas, la ejercitación mediante mucha lectura silenciosa u oral, y la comprobación mediante infinidad de dictados, permitió  minimizar la práctica deshonesta y ponerlos a estudiar.
Utilizamos incluso juegos de palabras para enseñar ortografía y redacción, ejercicios con sinónimos, homónimos… que fueron comunes en los años 40, unidos a las nuevas obras de corte revolucionario más modernas, científicas y asequibles, propiciadas por el Ministerio de Educación, lo cual, a la postre, mejoró nuestra propia redacción y estilo y, por ende, las de los educandos, valga este ejemplo:
“Vaya a la Valla Bayamo y tráigame la yegua baya que está amarrada a la valla y se está comiendo las bayas del otro lado de la valla”.
Hoy, en el Comercio, con las nuevas formas de gestión económica y ante el trabajo de los inspectores, que por lógica se tecnificará y enraizará con la Ley de protección al consumidor, hemos visto algo similar a lo practicado por nuestros antiguos discípulos.
Los precios de los productos, por ejemplo la libra de yuca parece costar un peso, pero cuando el cliente pide cinco libras y pretende abonar con un billete equivalente, el pícaro vendedor le aclara “¡Son diez pesos!, aun cuando todo indica a la vista que aquello es un guarismo mal trazado.
Debíamos ser tan desconfiados como un gallego que  frecuentaba nuestro barrio San Juan, y cuando comía en una fonda o lo invitaban,  invariablemente pedía   un revoltillo que siempre le parecía poco, él se quejaba… “¡Es de dos huevos!”, ripostaba quien cocinara, “¡Pues échele tres para que parezcan dos!”, concluía el peninsular.
Comparemos: Si la mala ortografía es una enfermedad de transmisión textual, como dicen algunos internautas, y se remedia con estudio, mucha práctica y con rigor a evaluar… entonces el timo, la trampa, el  escamoteo… son enfermedades de trasmisión social y ahí está la nueva ley para contrariarlas y, en el mejor de los casos, curarlas, pero ella no se aplica sola: para que se concrete, todos debemos ser actores.



domingo, 10 de junio de 2018

Moñepalo


Como ya dije en una entrada anterior, hace varios meses,  los apodos de mi bayamés barrio de San Juan eran melodiosos, cómicos, pero algunas veces también punzantes, crueles e irrespetuosos.
Entonces olvidé dos referidos a la misma persona.
Cariñosamente a su dueño lo llamábamos Felito quien era un tipo irascible “un berrea’ o” como diríamos  ahora; era la época en que el norteamericano  blanco Elvis Presley, llamado el Rey del rock and roll,  hizo furor con su voz de negro sureño, su guitarra, sus jeans ajustados y un contoneo inmoral en escena y su mota kilométrica que parecía un tupé y que muchos jóvenes en el mundo quienes podían por su tipo de cabello le imitaron … los cubanos no quedaron detrás aun desafiando que los tildaran de que los había contagiado  “diversionismo  ideológico”.

miércoles, 9 de mayo de 2018

La singularidad de Celia


Entre las  más destacadas luchadoras revolucionarias cubanas de todos los tiempos refulge  Celia Sánchez Manduley pues pocas veces se han conjugado en una sola persona tantos valores humanos y revolucionarios.
Celia   nació un día como hoy hace 98 años, fueron pilares indiscutibles en su formación ética y revolucionarias  sus padres el doctor Manuel Sánchez Silveira y Acacia Manduley Alsina, la madre.