domingo, 12 de julio de 2015

Para no malograr el disfrute




Más que una estación, el verano en Cuba entraña un amplio  concepto de esparcimiento popular.
Todo esfuerzo para que sea exitoso es poco y por eso ante el cúmulo, al parecer inabarcable de sanas actividades, marcha justo al lado el chequeo constante para evitar los yerros de otros veranos.
Agrada mucho a este comentarista que en la provincia de Granma ahora todo parece más concreto y  no fue esgrimido el manido recurso: “este será el mejor verano de la historia”.
 La vida dice que si   las acciones son cumplidas al pie de la letra, si implican de veras a los habitantes e instituciones del barrio, si la escuela es el verdadero centro cultural de la comunidad, y no un slogan, eso sí puede contribuir a que este  sea este un período  estival realmente memorable.
Sin menospreciar al resto de los organismos que delinearon su estrategia en la más reciente reunión del Consejo provincial de la Administración, a nuestro juicio descuellan dos por su lucha para la preservación de la integridad física y la salud de los veraneantes: Vialidad y Salud Pública.
En estos dos aspectos en particular nada es superfluo, nada pude quedar en el tintero, las normas para la circulación peatonal y vehicular ha de cumplirse como en la Ortografía, quien no las cumpla quedará “suspenso” en el camino, como nadie quiere.

En lo tocante a la salubridad,  aunque  el potencial peligro no debe constituir un fantasma, nadie puede olvidar que Cuba, en tanto archipiélago, está siempre asediada por enfermedades  trasmisibles, por vectores o las llamadas enfermedades diarreicas agudas, para su evitación nada más efectivo, aunque parezca crudo que esta idea: toda manifestación diarreica es cólera hasta demostrar  lo contrario.
Por tanto, nos parece muy atinado el propósito de Salud Pública del chequeo exhaustivo de las condiciones higiénicas de los  expendios de alimentos y no solo de cuentapropistas, sino también   en unidades gastronómicas, del turismo… a todos los que pudieran tener vulnerabilidades.
A veces la memoria popular olvida rápidamente, otras no, por eso debe ser oportuno  recordatorio que hace tres veranos   Granma experimentó  un “apagón” de actividades: ni carnaval, ni fiestas, ni paseos… cero viajes y cero regocijo, evitar algo tan triste está en nuestras propias manos desde el hogar hasta las instituciones.
Que la alegría, el optimismo, el merecido descanso,  que haya cuerpos sanos en mentes sanas, sean  las razones para el disfrute  como reza el lema del  inminente periodo estival.

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