domingo, 26 de octubre de 2014

¿Qué no hay menudo?


Al menos  cuatro colegas de La Demajagua Digital, de la cual es tributario este blog,  han experimentado el disgusto de comprar  y sentirse afectados  por la carencia de “menudo blanco”, dicho en buen cubano, pesetas y monedas de cinco centavos. Este suceso tiene jugosa lectura, pero ejemplifiquemos.
 Rafael Pérez quiso   adquirir “frutos del mar” en una  pescadería de  Bayamo,  la vendedora muy campante le advirtió no tener moneda fraccionaria y que además ya era hora de cierre; un tanto derrotado el hombre decidió marcharse;  a medio camino miró el reloj,  constató que le quedaban 10 minutos, y reclamó como debía.
Algo parecido  ocurrió a Juan Farrell y su  esposa en la carpa de Gastronomía ubicada frente al hotel Sierra Maestra al “disfrutar” de refrescos en la propia ciudad Monumento Nacional
 También, Gislania Tamayo  perdió  dinero suelto cuando merendó en uno de los quioscos durante las Fiestas de la Cubanía;  oportunamente  una supervisora preguntaba a los dependientes qué hacía falta para dar buen servicio y la colega le aconsejó reflejar la carencia de cambio.
La sopa  de otros camaradas casi fue frustrada por falta de moneda  fraccionaria en el mercado Ideal de Jesús Menéndez.
Esto solo son botones de muestra de cuando la comercialización se ve afectada por unos cuantos vivos, a quienes queda “algo” tras el cierre diario de cuentas y a otros a quienes afecta la rutina y a los que también les queda “alguito”, aunque no lo hagan adrede.
Valoremos: si pesetas y monedas de  cinco centavos nuestros quedan en los establecimientos,  parte de nuestra economía  va directo al piso y no es exageración si pensamos en las veces que hemos sido dañados por esta causa.
Para que no haya malos entendidos: los centros comerciales poseen un fondo para cambio con la moneda fraccionaria, cuya gestión corre por su cuenta,  según lo dispuesto por el Banco Central de Cuba.
Esta carencia. Muchas veces   artificial de moneda fraccionaria para cambio constituye  una  forma  de violación a las normas las normas de Protección al Consumidor y una indisciplina grave en  el servicio adecuado que  debe brindarse a la población.
No debe soslayarse que según disposición del Ministerio de Comercio Interior, publicada en el diario Granma es responsabilidad   de los funcionarios de Comercio Minorista y de los administrativos, buscar una solución a estos problemas y garantizar la cantidad necesaria de menudo para el cambio en el proceso de comercialización   pues existe suficiente disponibilidad de ambos, según pudo constatar este comentarista en interacción con especialistas bancarios.
Los administradores de cualquier tipo de establecimiento están en la obligación de obtener y emplear la moneda fraccionaria para no lesionar a sus clientes, especialmente cuando   cajitas de ahorro  y agencias bancarias trabajan para ello.
Al comprador no  puede “morderlo” la ausencia de menudo blanco, amarillo o de cualquier color, él espera que le devuelvan lo justo, es la mejor forma de  que la acción contraria, una fea maña,  pueda enseñorearse de los establecimientos de esta provincia.

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