domingo, 16 de septiembre de 2012

La virtud de la utilidad


La voz bien modulada resuena en las cuatro esquinas de Jiguaní, describiendo titulares y noticias contenidos en periódicos y revistas.

El timbre clamoroso convierte a Orestes Rafael Vázquez Vázquez en un personaje pintoresco de la histórica villa, todos los llaman, lo saludan y bromean gracias a esa alegría que nunca, o casi nunca abandona a Felo, como lo llaman sus coterráneos.

Ciego de nacimiento, este hombre que frisa ya los 50 años, sintió siempre la necesidad de una preparación exhaustiva para afrontar la vida; hoy se siente realizado al saberse sabe útil.

Obtuvo el noveno grado mediante diferentes estudios, se alfabetizó en el sistema Braille y en la actualidad presta sus conocimientos a muchos videntes y débiles visuales interesados por conocer los secretos de este alfabeto, pero cree en el trato con la gente en la calle como una de sus mejores escuelas.

Hace casi 30 años trabaja para Comunicaciones en la localidad y muestra un especial orgullo por ser trabajador de ese Ministerio.

Conoció el amor, de su fruto nacieron los gemelos José Rafael y Rafael José residentes actualmente en el municipio de Cauto Cristo y a quienes adora según amigos y vecinos.

Saca los periódicos para venderlos en la Oficina de Correos, pero los compradores lo esperan o lo siguen hasta frente a la oficina de la Asociación Nacional del Ciego del municipio, en la Plaza de la entrada.

Tremendo chivador, pero también muy sentimental, según propia definición, secretario de cultura en la ANCI, siente satisfacción porque uno de sus solistas: Maikel Arias obtuvo premio en un concurso nacional de la organización.

Antes voceaba con su mercancía en un bolso; cuando los mellizos crecieron, adaptó el coche doble con muchas iniciativas entre ellas dos ruedas de madera que le permiten pararse a vender sin sujetar el vehículo.

“Me siento útil para mis padres, viejitos, y para todos los vecinos de mi pueblo”, parece decir la vitalidad de este hombre todavía joven, por eso según muchos lugareños, “Cuando Felo sale del poblado, Jiguaní no es el mismo”.

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