jueves, 10 de septiembre de 2009

Que la intolerancia ceda ante la razón, la cultura y el entendimiento

Resultaría risible si no tuviera presagios trágicos: desde su propio anuncio el concierto de Juanes en La Habana previsto para el 20 de septiembre ciertos grupos de apátridas en Miami han levantado un cacareo tratando infructuosamente de crear un caos alrededor de este programa.

Pero muchos dentro y fuera de la Isla Grande opinan diferente: el concierto representa un renovado punto de partida en la reciprocidad entre los artistas de Cuba y los norteamericanos, o los de origen cubano y buena voluntad para el entendimiento, radicados en Estados Unidos.

Como su nombre lo indica, Paz sin fronteras es un canto a la pluralidad, una acción desde la cultura para aunar buenas voluntades entre personas de bien, a despecho de su credo político y quienes creen que la paz justa es la mejor medicina para los pueblos.

Sin embargo “del otro lado del charco” como aludimos muchos cubanos al Estrecho de la Florida, en contraposición, algunos grupúsculos anticubanos desean castrar esa pluralidad mediante las bárbaras expresiones de romper y quemar los discos de la estrella del pop latino.

Para sacarlos de ese error justo en tierra norteña surgen voces que apoyan la presentación del autor de La camisa negra en tierra cubana deslindando toda implicación política como hacemos en este Verde Caimán, pues unos y otros estamos a favor del intercambio de arte genuino.

Lo de romper y quemar discos del colombiano, guarda inequívoca similitud con Fahrenheit 451 de Ray Bradbury, en el cual en una ciudad futurista norteamericana se queman montañas de libros porque está prohibido pensar, e incluso El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha y otros tesoros de papel son reducidos a cenizas.

Peor aún: fuera de la ciencia ficción, recordemos la pesadilla vivida por el pueblo chileno a partir de 1973 cuando Augusto Pinochet irrumpió sangrientamente en la escena política mundial desde el Cono Sur americano, entonces se produjo una vez más la confrontación de la barbarie contra la civilización y en dramáticas y gigantescas hogueras incineraban el patrimonio literario universal llegando a destruir La Caperucita Roja porque a los fascistas chilenos se les hizo sospechosa de comunista.

Pero el colmo de esta historia actual y donde radica lo macabro: Juanes, además del boicot a sus creaciones ha llegado a recibir amenazas de muerte porque desde aquí entonará un canto a la paz.

Ello solo es válido para quines desean que Cuba esté en lo que denominan “mundo libre” y contradictoriamente en su desvarío, si ello ocurriera, ya han solicitado algunas jornadas de licencia para matar.

Ahora, después de pretender durante décadas silenciar a los artistas cubanos con exclusiones de índole diversa, intentan acallar otra voz joven y valiente, haciendo uso del chantaje y la extraterritorialidad, ¿qué les importa a esos cuatro gatos quien canta en nuestra tierra y qué jurisdicción tienen sobre Juanes?
Pero afortunadamente se han quedado solos en esta aventura, diversos medios de prensa y personalidades aseguran que a la trifulca de gritos y candelitas de la anticubanidad asistieron menos personas que la cantidad de Grammy latinos y éxitos internacionales atesorados por Juanes y peor aún para ellos, el público brilló por su ausencia ante la muestra de histeria e intolerancia: se cocinan en su propia salsa.

Con el fantasma del comunismo pretendieron espantar a Juanes, hecho desmentido por el colombiano quien aseguró que no es político ni comunista, pero se apresta a ofrecer su arte en La Habana en la segunda edición de Paz sin fronteras.

3 comentarios :

cubagirl08 dijo...

muy bueno tu punto de vista pero quisiera decirte que del lado de aca hay miles de cubanos que apoyamos ese concierto y todos los demas que vendran,y no cacareamos y aunque tengamos diferentes formas de pensar todos somos cubanos,somos dos arillas pero una sola familia.

Luis Morales Blanco dijo...

cubagirl08
Muy sincero tu comentario y creeme coincidimos em muchos puntos sobre todo en ese que somos todos hermanos para mi todos somos cubanos pensemos como lo hagamos solo creo que los intolerantes debían ver la realidad como es: cambiante, dinámica, viva.

García Ginarte dijo...

Hoy visite tu blog he dejado mi firma de seguidor, lo leeré a través del escritorio. Saludos Yunior